Perdí la conciencia del momento en el que comencé a fumar,
tengo cierta certeza de que fue muy chica, pero, las razones, la situación y el
momento exacto no es algo que esté en mis memorias.
No fui de las fumadoras jóvenes que se escondían de los
papás, no se considerarlo como buena o mala suerte pero fui aceptada social y familiarmente fumadora,
esto debido a que tenía lógicamente cultura fumadora en la casa.
En esa época no había problema, de hecho podíamos fumar
hasta en el mall tranquilamente, las cajetillas no estaban marcadas con
imágenes de alto calibre y además, el precio no era tan terrible (fui de las
escolares que compraba los Belmont light a “luca”).
No sé si estoy en lo correcto, pero si me lo preguntan, creo
que en esa época “casi todos fumaban”, nunca me sentí extraña en algún lugar
por hacerlo, ni mucho menos sentí el prejuicio social de fumar siendo
mujer y tan joven.
Hoy día, a mis 23 años, tengo una perspectiva absolutamente
distinta de todo lo descrito anteriormente.
Hoy día, ya no puedes fumar en “todas” partes, hoy día esta
de moda el running, la comida sana y obviamente es “feo” fumar. Hoy día, los
cigarros promedian los $2.200 y finalmente y no menos importante, hoy día ya NO
FUMO.
Personalmente, creo que es más largo el proceso de “decidir
dejar de fumar” al hecho concreto de “hacerlo”. Me demoré más de seis meses en
decidir una fecha concreta.
Mi primer gran impulso, fue el diagnóstico de cáncer de mi
abuelo y luego su posterior muerte, fue difícil en ese momento ya que eran
meses en donde sentía mucha angustia y por ende una piteada de cigarro era mi
mejor compañía.
En segundo lugar, entendí como un llamado de atención la
futura aprobación de la “ley antitabaco” en Chile, no concebía el hecho de que
en un casino no pudieses fumar, lo consideré insólito y casi como un castigo
colectivo.
Y En tercer lugar, me puse a contabilizar cuando dinero
podía ahorrar mensualmente si no tenia el gasto de “mis Lucky Click de 20”, después
de estas cifras sorprendentes entendí que mis anhelos habían cambiado.
Ya instalada en el proceso del “no, gracias ya no fumo”,
debo decir que ha sido muchísimo más fácil de lo que nunca pensé. Ya he
superado pruebas de fuego tales como; asados, partidos de futbol, pubs con los
amigos, piscolas, entre otros. Ya tengo instaurado en mi un “radar de cigarro”,
puedo definir perfectamente que persona a fumado solo con saludarlo al pasar
(cosa que me sorprende porque jamás antes había sentido un olor tan
desagradable).
Mi gran lección al respecto, es que no me ha cambiado la
vida “aún”. Pero si me siento mejor, porque logré algo que realmente quería.
Este último punto es fundamental, si quieres dejar de fumar debes estar
absolutamente convencido y decidido, sino no funcionará jamás.
Finalmente, si esta en la duda, siéntese a analizar los pro
y contras de su decisión, así será mucho más fácil no hacer el loco y saber si
realmente funcionará.
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