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martes, 4 de junio de 2013

Maitencillo, MI mejor lugar.


No tengo memoria de cuándo fue la primera vez que fui a Maitencillo, de hecho probablemente en ese momento ni siquiera caminaba asi que se entiende un poco (Sepa usted que eso sucedió hace más de 23 años). A mi propia mamá la llevaron de vacaciones a Maite desde muy chica, por ende, le agradezco la vida a mi abuelo que en paz descanse por haber escogido justo ESE lugar para ir todos los veranos.

En Maitencillo crecí, conocí amigos de verano, fui a las disco Peke de la EX Disco Pool, fui a ver el Rey León (el verdadero) al cine del pueblo, ese que era un galpón, el cual hoy ha vuelto a abrir sus puertas y en el último verano tuvo una interesante cartelera.
Fui a andar a las motos de Laguna, A jugar la Lota también en ese sector. Y mil veces acompañe a mis abuelos a las farmacias del pueblo de Puchuncaví.

Cuando tuve edad suficiente y me dejaban ir caminado sola a “La Leche” a aprender un poco de BodyBoard y Surf me realice como persona.
Las caminatas a la caleta son de OTRO mundo, ese paso lento observando el paisaje y saludando a todo aquel que se cruzaba no tiene precio, creo que fui al mirador famoso de la caleta mil veces y cada una de ellas no dejé jamás de sorprenderme.

Los paseos a “Las Rocas” con mi abuelo corriendo detrás son uno de los más grandes recuerdos que tengo en mi memoria.

Nunca voy a olvidar cuando llegaba al colegio cargadísima de historias nuevas para contar y NADIE, repito NADIE entendía donde iba de vacaciones, solían decir ¿Maitencillo, Qué es eso, se come?

No es un balneario cualquiera, es más bien “donde el campo se junta con el mar”, no es un aire limpio cualquiera es el aire que me ayuda a meditar y a respirar como nunca, No son puestas de sol cualquiera son de esas que te llenan de energía, No es un lugar bonito cualquiera, es MI mejor lugar en el mundo”.


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