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jueves, 11 de abril de 2013

STOP! Smoking


Perdí la conciencia del momento en el que comencé a fumar, tengo cierta certeza de que fue muy chica, pero, las razones, la situación y el momento exacto no es algo que esté en mis memorias.

No fui de las fumadoras jóvenes que se escondían de los papás, no se considerarlo como buena o mala suerte pero  fui aceptada social y familiarmente fumadora, esto debido a que tenía lógicamente cultura fumadora en la casa.

En esa época no había problema, de hecho podíamos fumar hasta en el mall tranquilamente, las cajetillas no estaban marcadas con imágenes de alto calibre y además, el precio no era tan terrible (fui de las escolares que compraba los Belmont light a “luca”).

No sé si estoy en lo correcto, pero si me lo preguntan, creo que en esa época “casi todos fumaban”, nunca me sentí extraña en algún lugar por hacerlo, ni mucho menos sentí el prejuicio social de fumar siendo mujer  y tan joven.

Hoy día, a mis 23 años, tengo una perspectiva absolutamente distinta de todo lo descrito anteriormente.

Hoy día, ya no puedes fumar en “todas” partes, hoy día esta de moda el running, la comida sana y obviamente es “feo” fumar. Hoy día, los cigarros promedian los $2.200 y finalmente y no menos importante, hoy día ya NO FUMO.

Personalmente, creo que es más largo el proceso de “decidir dejar de fumar” al hecho concreto de “hacerlo”. Me demoré más de seis meses en decidir una fecha concreta.

Mi primer gran impulso, fue el diagnóstico de cáncer de mi abuelo y luego su posterior muerte, fue difícil en ese momento ya que eran meses en donde sentía mucha angustia y por ende una piteada de cigarro era mi mejor compañía.

En segundo lugar, entendí como un llamado de atención la futura aprobación de la “ley antitabaco” en Chile, no concebía el hecho de que en un casino no pudieses fumar, lo consideré insólito y casi como un castigo colectivo.

Y En tercer lugar, me puse a contabilizar cuando dinero podía ahorrar mensualmente si no tenia el gasto de “mis Lucky Click de 20”, después de estas cifras sorprendentes entendí que mis anhelos habían cambiado.

Ya instalada en el proceso del “no, gracias ya no fumo”, debo decir que ha sido muchísimo más fácil de lo que nunca pensé. Ya he superado pruebas de fuego tales como; asados, partidos de futbol, pubs con los amigos, piscolas, entre otros. Ya tengo instaurado en mi un “radar de cigarro”, puedo definir perfectamente que persona a fumado solo con saludarlo al pasar (cosa que me sorprende porque jamás antes había sentido un olor tan desagradable).

Mi gran lección al respecto, es que no me ha cambiado la vida “aún”. Pero si me siento mejor, porque logré algo que realmente quería. Este último punto es fundamental, si quieres dejar de fumar debes estar absolutamente convencido y decidido, sino no funcionará jamás.

Finalmente, si esta en la duda, siéntese a analizar los pro y contras de su decisión, así será mucho más fácil no hacer el loco y saber si realmente funcionará.



2 comentarios:

  1. Tengo una historia similar, muy similar! En la casa también me aceptaron sin mayores dificultades como fumadora y creo que la única diferencia, es que yo fui de las escolares que compraba los Belmont light a $800.
    Decidí dejarlo luego de contagiarme de influenza y en un momento no era capaz de respirar. Sentí que me moría.
    Todavía me dan ganas, pero el orgullo de dominar un vicio es impagable.

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  2. Gran frase! Me da la sensación que lo define por completo, saludos.

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